Durante la postguerra española Don Pedro Conesa estuvo embarca-do durante ocho años en el buque Cabo de Hornos de la compañía Ybarra, haciendo la ruta a Sudamérica.
Cansado de ir de puerto en puerto decidió establecerse en Barcelona y empieza a trabajar como dependiente en la charcutería del Sr. Sancho y al poco tiempo éste, se la traspasó. Esto sucedía en 1951.
En aquella época dada la situación del establecimiento la mayoría de los clientes eran funcionarios del Ayuntamiento y de la entonces Diputación de Barcelona que venían a tomar el "chatito de vino" para acompañar el taquito de queso o jamón o la deliciosa lata de almejas.
Don Pedro en la puerta del que sería popular establecimiento
Don Pedro fue una persona que se desvivió por atender al cliente y en este afán de servicio un día abrió una lata de Frankfurter Würstchen alemanas que tenía en la exposición y en el fogoncillo, donde se preparaba su comida, condimentó las salchichas, tanto gustaron que, fue el principio de la invasión del "Frankfurt" en Barcelona
Primero, en el fogoncillo, luego en unos grills de la casa Berrens donde sólo entraba un bocadillo y después se adquirieron los grills que han sido sello de identidad, en la confección de nuestros bocadillos que durante tantos años han hecho las delicias de muchos barceloneses y visitantes.
Hoy día es un negocio familiar que regenta su hijo Josep y que mantiene la filosofía de haberse instituido como "Artesanos del bocadillo". El equipo de Conesa se enorgullece de tener una clientela de cuatro generaciones a la que intentan mimar día a día.